11 jul. 2013

OPINIÓN. La huella de la música


P. Roberto Visier. Me alegro de la expectación que ha despertado el último post aunque los comentarios no hayan sido muy positivos. Para aquellos que no son creyentes o tienen una formación religiosa pequeña puede parecer absurdo que se digan algunas cosas de grupos musicales de fama, que por otra parte hacen buena música. No estoy en absoluto obsesionado con el tema del demonio, ni me quita el sueño, ni veo demonios por todas partes. Pero el demonio existe y hace su trabajo. Tampoco pienso que el Papa Francisco tenga un visión oscura del cristianismo, pues transmite tanta positividad y habla mucho de la misericordia de Dios, sin embargo nombra con frecuencia la acción del demonio en el mundo.

Ratifico que es evidente que el grupo Evanescence es satánico. He encontrado la afirmación también en algunos foros en inglés. Algunos argumentan que se han confesado ateos pero eso no quiere decir que sean adoradores del diablo, pero ya es un síntoma. Para mí no hay duda, basta ver, por ejemplo, el video de la canción “sweet sacrifice”. El uso de vocabulario religioso en personas que se confiesan ateas ¿qué otro significado puede tener? Alguno dirá que los adoradores del diablo creen en Dios y en el demonio. Cierto, pero también saben que el mejor modo de oponerse a Dios es difundir el ateísmo.

Al hablar de la música como vehículo para la difusión del mal no pretendo de ningún modo descalificar la música, ni mucho menos los grupos cristianos que a través de la música, sea melódica, pop, rock, o lo que sea tratan de evangelizar. Yo amo la música y sé muy bien que es un medio excepcional para educar y formar a las personas, para difundir valores e incluso la fe en Cristo. Ahora bien, para difundir el bien y la verdad me parece que se debe utilizar una música de calidad. Todo aquel que entienda un poco sabe que no toda la música es buena. Según mi corto entender, para que la música sea realmente eficaz y positiva debe cumplir algunos requisitos: debe estar bien hecha según los cánones universales de la técnica musical; la letra tiene que rimar, sino difícilmente se graba en la memoria y naturalmente pierde gran parte de su belleza poética; finalmente debe transmitir ideas conformes a la verdad sobre Dios, el mundo y el hombre.

Dada la enorme frecuencia con que en la música se toca el tema del amor podemos aplicarlo a este importante tema. Una música sin encanto, con una letra simplona y que transmite una visión superficial del amor como apetencia sexual es claramente negativa. Por ejemplo el reguetón es basura en todos los sentidos y llamarlo música ofende terriblemente a la verdadera música. Pienso lo mismo del “rap” pero admito que puede haber excepciones. Me parece un error tratar de transmitir ideas buenas a través de música mala. Es cierto que puede ser cuestión de gustos, pero si aceptamos según la filosofía cristiana secular que existen los valores universales: el bien, la verdad y la belleza, y que estos son válidos para todos los hombres en todas las épocas, entonces un sonido perturbador tiene un efecto destructivo sea cual sea la letra que se le ponga. El mensaje negativo que pretenden sembrar en lo profundo de los oyentes los grupos de rock satánico no está solamente en las letras explicitas o subliminares de las canciones, sino en el ritmo desenfrenado y en los decibelios exagerados que superan lo soportable por el oído humano y le hacen perder la cabeza.

Toda música deja huella, a veces muy profunda. Esta huella puede servir para pisar, aplastar y destruir o para indicar un camino hacia la belleza, hacia la paz, hacia la pasión en el mejor de los sentidos, hacia el bien y también hacia Dios. Como dice San Pablo, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable; todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y el Dios de la paz estará con vosotros. (Fil. 4,6)

P. Roberto Visier

Publicado en Religión en Libertad.
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1 comentario:

  1. soledad molina31/7/13 18:28

    Estoy completamente de acuerdo.Soledad

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